LA ENSEÑANZA INICIÁTICA
LA ENSEÑANZA INICIÁTICA
La enseñanza iniciática, no tiene nada en común con la filosofía, y esta no tiene ningún nexo con el simbolismo, e incluso en cierta medida se oponen. El simbolismo, es la forma más sensible de toda enseñanza iniciática, aun sabiendo que todos los símbolos son susceptibles a múltiples interpretaciones. El símbolo, nos lleva a una conexión íntima con el rito y este es el que hace vivir en carne propia al iniciado en la enseñanza iniciática, la cual, se manifiesta en el Microcosmos, en el Macrocosmos, en el Mesocosmos y en el Makrocosmos, envolviendo su entorno, su interior y el universo entero que afecta (beneficia) a este ser. Los caracteres, son propios de la enseñanza iniciática y de estos se diferencia de todas las enseñanzas profanas como una preparación al trabajo puramente interior, por lo tanto, la iniciación transmutará de virtual a efectiva. La instrucción o enseñanza iniciática debe comprender de un mismo principio trascendente, resumidos en la unidad absoluta del universo que proceden de un arquetipo único, donde existe un plan simbólico, trazado universalmente por una voluntad superior denominada Gran Arquitecto del Universo. Es así, que la enseñanza iniciática, se opone a la enseñanza profana y a su uniformidad. De esta forma, la enseñanza iniciática exterior es considerada una preparación del ser para lograr a través del trabajo personal y recibir el verdadero conocimiento iniciático, conocimiento que el iniciado debe adquirir por él mismo, la posesión efectiva del Secreto Iniciático.