NOMBRES PROFANOS Y NOMBRES INICIÁTICOS
NOMBRES PROFANOS Y NOMBRES INICIÁTICOS
La iniciación es como un segundo nacimiento, y como consecuencia inmediata de este, en numerosas organizaciones iniciáticas, el iniciado recibe un nombre nuevo, diferente al profano, sin ser una simple formalidad, este nuevo nombre se torna posible producto de la fuerza espiritual transmitida por la iniciación, lo que significa que este ser cuenta con su esencia en dos mundos diferentes, en el profano y en el iniciático, donde un nombre profano no es utilizado en un mundo iniciático y viceversa, un nombre iniciático no es sabido ni usado en un mundo profano, ya que estos y su modalidad no pueden ser manifestaos en mundos opuestos. Cada vez que se adquiere un grado, puede adquirir un nuevo nombre, sin embargo, cada nombre representa una cifra, un número en el sentido pitagórico y/o kabalístico, lo que corresponde a su restauración en el estado primordial, lo que corresponde a la expresión esencial individual. El nombre profano representa una modalidad que debe ser despojada mientras se permanezca en el mundo iniciático. En la actualidad existe una tendencia humanista y racionalista que busca dar una mirada y una justificación humana a todo aquello que tras su visión obtusa no pueden ser comprendidas las realidades iniciáticas con una mirada superior. En diversas organizaciones de todo tipo existen nombres para sus adeptos como medidas de ocultamiento y protección de sus integrantes, pero en las del orden iniciáticas, este secreto tiene de por medio un simbolismo puramente iniciático, lo que por consiguiente significa que el origen mismo de una organización iniciática no puede ser jamás relacionado con individualidades, es decir su origen no se encuentra reservado para una persona especifica o un nombre, más bien corresponde a un “No Humano”.